Mi mejor Diseño
Sin duda alguna ser Madre es lo que siempre quise ser. Antes de saber a qué dedicaría mi vida, sabía que aquello que hiciera debía alinearse a mi deseo de ser madre. Así fui dejando de lado mi vocación de oceanógrafa, veterinaria de animales salvajes, guardabosques o piloto de la Nasa.
A la distancia entendí que eso no era necesario, que uno puede elegir lo que desee y a su vez ser buena madre. Sin embargo por decantación o destino, siento que la profesión que elegí, Diseñadora Gráfica, me permitió (no sin estar al borde del colapso más de una vez) poder combinar ambos amores, estar presente y priorizar a mis hijos.
Probablemente me vieron el 80% del tiempo trabajando, pero me vieron. Los pude abrazar, besar, llevar al colegio, velar sus sueños, mimarlos en salud y enfermedad, y hoy lo veo como un privilegio. Siempre intentando que la vida no se me escape, ni que crezcan tan rápido que me lo pierda. Que la locura de un cierre de originales o una entrega no me impida estar cuando me necesitan. Aún me adeudo (a mi más que a ellos) más hamacas, más plazas, más juegos y más lecturas de cuentos, pero sé que hice lo que más pude para aprovechar el tiempo junto a ellos, y aun lo sigo intentando.
Así que sí. Ellos son mi mayor orgullo, mi palmeada al hombro “lo hiciste bien”. Son hermosas personas, virtuosas, humanas, con valores y llenas de amor. De todos los días del año el Día de la Madre es el que más celebro y agradezco. Porque pase lo que pase, tenerlos es tener siempre saldo a favor. Gracias hijos y Gracias Dios por tanto amor y tantos días felices.

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