El Péndulo
La excitación y el optimismo, la desilusión y la tristeza, son extremos casi siempre de una misma historia. Me veo en el reflejo de mi ventana y me da gracia. Pareciera no aprender o tener una tolerancia interminable al desencanto. Pareciera que no importara cuánto me golpeen, la niña que hay en mí siempre vuelve a resurgir con su sonrisa, a la espera de que la vida sea benévola y las personas amables.
Pero lo bueno es que de éste lado del péndulo, duro poco tiempo. Me ayuda la rabia que me da que me lastimen, la cobardía y la poca humanidad. Entonces me trepo a caballito de la bola, cual “Miley Cyrus”, y con mi sonrisa más sarcástica, paso por encima de todo hasta alcanzar la hermosa felicidad que he conseguido y ahí me quedo. De ese lado de la pradera, donde el pasto es verde y las flores multicolores.
Justo en ese lugar he decidido instalarme, construir mi pequeño universo de realidades paralelas, donde el viento nos amontone a los iguales, a los distintos, a los buenos, a los justos, a los que vienen a “brindar su corazón”, a los que saben que “al final hay recompensa” y a los que poco les importan las recompensas, porque están más enfocados en hacer del mundo un lugar mejor, en ser parte del cambio, en dar soluciones y no problemas. Acá me quedo y acá… te espero.

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