La vida y la muerte
Nada parece tan claro como cuando te enfrentás con la muerte. Mientras acompañaba a mi madre en su último tiempo, empecé a pensar en mi propia existencia y en lo que estaba haciendo con ella. Hasta ese momento yo creía que desangrarme era la única forma de vivir y de acceder a los premios. Frases como “nada se logra sin sacrificio” o “siempre se puede” eran picoteos constantes de ese pajarito macabro que jamás se callaba en mi cabeza y que, a medida que le exigía a mi cuerpo, a mi espíritu y a mi mente, más fuerza cobraba.
En ese tiempo me encontraba sin tiempo, pensando cómo haría para disponer de una tarde para ir al médico, o cómo me las arreglaría para arrancarle unas cuantas horas al día para cuidarla. Sin embargo cuando empeoró, las prioridades cambiaron mi manera de acomodar las fichas y todo cayó por su propio peso. Dije “basta”, delegué, y sólo me enfoqué en ese reloj de arena que hacía su odiosa cuenta regresiva.
Recuerdo un día 15 años antes haber pensado: “si muriera mañana sólo querría un día más de estos”. Sin embargo viendo a mi madre convalecer en la cama de una clínica me escuché decir“si muriera mañana no querría morirme como estoy” Era evidente, debía soltar amarras. Porque no eran amarras a un puerto, eran amarras que me mantenían sumergida y semi asfixiada, eran las amarras al corral que, con tanto esmero, había cercado mi vida. Un matrimonio que no me hacía feliz, un trabajo desbordante, exigente e interminable, una rutina sin espacio para ser… nunca.
Cuando vi todo a lo que debía enfrentarme sólo le pedí a Dios que me arrojara en un pozo y me tapara con una piedra. ¿Cómo iba a hacer yo para enfrentar la pérdida de mi madre, la ruptura de mi matrimonio, el cambio de trabajo, de casa. Enfrentar a mis hijos, a mi familia? "Un paso a la vez" me repetía, pero confieso que si hubiera dependido de mi sin dudas, habría cambiado de lugar con mi madre. Ella amaba la vida, yo solo quería pasarla, como si fuera un trago amargo, con un vaso de agua y a otra cosa. Sentía que la vida se había transformado en un largo y oscuro pasillo donde por más que insistiera, todas sus puertas estaban cerradas. Creía que lo había intentado todo. Eso creía.
Perderla fue duro, pero también fue un hito que cambió mi norte. Su enfermedad puso mi vida en blanco y negro, dejando ver los puntos importantes. En esa habitación de hospital, que tantas noches fue mi guarida, comencé a ver lo que estaba mal y decidí hacerme responsable de todo aquello que debía cambiar.
Mi madre, que me había dado la vida, lo volvía a hacer 40 años después, antes de irse. Y aunque esta vez también me encontraba vulnerable y despojada, me prometí aprovechar ese regalo entre mis manos y hacer de ese tiempo presente un tiempo nuevo, con nuevas reglas, sólo con aquello que quería en mi vida, sin tantas concesiones. Me tocaba mezclar y dar de nuevo. Estaba decidida a rearmarme.
En ese camino estoy aun, eligiendo cada día, entrenando felicidad, intentando ganar estado. Como una experta Gretel fui dejando mis pequeñas migas en el camino para no perderme, en formato de pensamientos, relatos, cuentos, y eso es lo que comparto (quizás no muy ordenadamente) en éste blog.

Bellísimo manifiesto!!! Tomás posición, te plantas y declaras para dónde querés ir... Escribís con el corazón y eso me encanta Eva. Felicitaciones!!!
ResponderBorrarLo explicás tan bien que hasta yo veo cosas que no me di cuenta al escribirlas. Adoro tu sensibiidad y tu generosidad. Gracias!
BorrarTe felicito Eva, siempre que te encontré te exprese lo que me generas, que sos una genia, que me llenas de esperanzas, hoy me vuelvo a encontrar con sentimientos parecidos a los que tenías cuando estaba partiendo tu mamá.
ResponderBorrarGracias por tus palabras, que emoción lo que me decís. Lamento que estés pasando por eso... Fuerza, todo siempre pasa. Nunca pierdas la esperanza, la vida suele sorprenderte para bien. Te dejo un fuerte abrazo
BorrarTe conocí en esa etapa de tu vida, donde admiré lo fuerte que fuiste y cómo te levantaste para resurgir y arremeter con todo! Te quiero mucho u te valoro amiga! Lore andres
BorrarLore, la más genia! Yo tambien te quiero mucho!
Borrar